viernes, 10 de julio de 2009

La inspiración llega con ritmos insospechados.

De lo que ahora sí tengo ganas de escribir es sobre música, pero no, no se espanten, no me va a dar ahora por hacer crítica musical, no, no; pero es que los dos últimos días me ha sucedido algo de lo más extraño.

Si alguien contase con el ocio suficiente (o el morbo, no lo sé) de revisar mi tesis de maestría, se percataría de que no puedo trabajar si no es con música de fondo; desde limpiar hasta leer o escribir deben ir siempre acompañados de ritmo y de ritmos muy específicos. Mis gustos si bien no son muy amplios sí son diversos, los más obvios la gran mayoría los conocen: me gustan las exquisiteces medievales y barrocas, me fascina la música popular brasileña (Elis Regina, mi gurú, apareció, como las cosas importantes de mi vida, por casualidad; tal vez algún día les haga perder el tiempo contando esta historia), la electrónica por caminos oblicuos y perversos llegó a mi vida (junto al reencuentro con Alaska, quien con Fangoria me hizo regresar a una bizarra infancia en la que podía pasar horas escuchando "El fin del mundo" o "Isis"), pero no cabe duda que hay ritmos que vinen de más atrás, casi heredados vía cordón umbilical.

Llevaba días encerrado tratando de escribir mi tesis doctoral, llevaba días peléandome con las ideas y con las frases, llevaba días frustrado queriendo aventar este aparato por la ventana como si fuese el culpable de mi cerebro marchito, llevaba días escuchando Absolutamente, llevaba días escuchando Sao Joao vivo, llevaba días tratando que las armonías barrocas despertaran mis adormecidas neuronas cuando, alabados sean los cielos, la biblioteca del Windows Media Player comenzó a reproducir "Tu voz". Alguna fibra se movió en mí y lo que ni Ars Nova ni mi querido Mario Iván Martínez habían conseguido, Celia Cruz con sólo unas notas logró: de pronto los dedos moviéronse por sí solos y teclearon lo que bajo el lodo del inconsciente yacía.

No cabe duda: hay música que se lleva en los genes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario