martes, 24 de febrero de 2009

Papá gallino

Hoy uno de mis pequeños asesorados, bueno siendo justos debo decir pequeñas asesoradas (lo siento chicos, pero ellas son mayoría). En fin, una de ellas presentó su examen profesional.

Un asesor es una suerte de Dr. Frankestein: intenta moldear, procura guiar, infunde sus obsesiones y deseos insatisfechos, transmite lo poco que sabe y, sobre todo, lo mucho que ignora ... y allí van tomando forma los asesorados: unos más derechos que otros, otros más fieles a los consejos, la mayoría empecinados, tercos (afortunadamente!!!) ... y es allí cuando uno comienza a sentirse como una especie extraña de padre.

Hoy, en el momento de mi intervención, no me pude resistir y comencé con el clásico "las primeras veces son siempre importantes", y es que no podía dejar de tener esa extraña sensación de cuando mamá lleva a su pequeño al primer día de clases; compréndanme, es la primera que se titula. En fin, el caso es que allí en la mesa del sínodo de pronto me sentí papá gallino, me ví como el padrino de la quinceañera cuando se avienta el "speech" de la flor que se abre a la vida; es una bizarra mezcla de orgullo académico y del cariño que surge cuando presenciamos el continuo desarrollo de cualquier persona; me di cuenta de que ya soy algo más que un profesor, así como ella es algo más que una egresada (ni bueno ni malo; ni mejor ni peor, simplemente algo distinto); pero creo que, en el fondo, de lo que fui más consciente es del inexorable paso del tiempo ...

lunes, 23 de febrero de 2009

A lo que me ha llevado el ocio.

Cuando nos vemos atrapados en la inmensidad del mundo, cuando aún vagando, huyendo (o peor que eso, buscando perder el tiempo) terminamos por encontrarnos; tal vez lo mejor sea tirar la piel a la papelera de reciclaje, virtualmente desnudarnos y reflejarnos fractalmente. Dicho eso, aquí estoy pues ...